La primer prueba.

Por esos días buscaba (como les comenté) la manera de complementar el curso de “Vive sin Ansiedad”.
Encontré una técnica llamada Mindfulness que me interesó mucho por la propuesta que planteaba que era el vivir el presente. Suena fácil, ¿cierto? pero la realidad es que me asustó un poco cuando vi que esta práctica no buscaba evitar la ansiedad, si no transitarla. No trabajar la calma solamente, sino la reactividad. En ese momento sentí que no estaba lista para continuar indagando sobre eso; me creí incapaz de intentarlo siquiera. Yo lo que quería era erradicar el trastorno, dejar de sentirlo, encontrar técnicas para disminuir la molestia cuando llegaba.

Estábamos a  mediados de Junio, cuando salió la oportunidad de ir al museo con mi hermano y mi prima. Ya había estado avanzando venciendo la incomodidad/miedo de estar en lugares cerrados llenos de gente, así que decidí hacerlo. Mi sorpresa fue muy grande cuando dentro del museo había una zona cerrada y relativamente pequeña que estaba proyectando un documental; me asomé y vi que estaba todo oscuro y las personas estaban todas juntas para poder observar la filmación. Mi reacción inmediata fue alejarme, mi hermano comprendiendo lo que pasaba, me dijo que si yo quería nos saltábamos esa parte de la exposición. Reflexioné un momento, aceptar su oferta sería darle poder a mi miedo, y entre más sucedía eso, había ya comprendido que más fuerte se hacía. Así que acepté entrar. Al principio, fue difícil: mi mente empezó a pensar en lo horrible que sería que me diera un ataque de pánico frente a todos, o que alguna emergencia se presentara y nos quedáramos todos atrapados en esa sala. Fue entonces cuando recordé un principio básico (que había alcanzado a leer) del Mindfulness: estar en el aquí y en el ahora. Me dio mucha curiosidad al darme cuenta cómo el cuerpo está tranquilo y la mente de la nada se arranca al futuro, a escenarios incómodos o terribles; es ahí cuando el miedo dispara la ansiedad y comienzan los síntomas.
Así que quise darle una oportunidad a vivir el presente, empecé por observar detenidamente la película: los colores, las personas, las escenas. Me tomaba mis pausas para cerrar los ojos e inhalar y exhalar profundamente. Mi mente al utilizar los sentidos para vivir ese preciso momento, dejó de pensar en el futuro y cada que quería susurrarme algo malo, interrumpía yo misma con un pensamiento del presente y de lo bien que me lo estaba pasando; hacía afirmaciones de que en ese preciso instante yo me sentía tranquila, y así las veces que fueran necesarias.

Pude vivir todo el documental relajada. Tan grande fue mi sorpresa que llegando a casa me solté a llorar, tenía tanto tiempo que me atormentaba salir, tanto tiempo sintiendo terror a entrar a ese tipo de lugares, que el haber podido disfrutar una salida me emocionó a niveles muy profundos. Sentía orgullo y valor: en mi primera batalla había salido victoriosa.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s