Knock Knock

La primera vez que la ansiedad tocó la puerta de mi mente fue en 2014.

Por mucho tiempo he sido alguien que se preocupa (pre-ocupa) y con el paso de los años, me llegué a convertir en el tipo de persona que estaba siempre preparada para el peor escenario posible.
Era nerviosa, sí, pero no tenía ningún trastorno y vivía tranquila a mi manera.

Sin embargo, en aquél Mayo de hace 3 años fue una sensación diferente. Estaba trabajando muy feliz (estresada, pero amaba la empresa donde estaba) cuando empecé a sentir un muy leve mareo, junto con una sensación de dolor en la boca del estómago, como si fuera gastritis.
A todo esto, debo agregar antes el contexto. Tenía poco tiempo que una amiga me había contado que en un viaje que hizo con su familia al extranjero, su mamá tuvo que ir al hospital pensando que tenía una gastritis fuerte; cuando la revisaron, le dijeron que se estaba infartando (su mamá salió bien librada de todo eso).

Fue cuando recordé esa anécdota que tuve miedo de que me estuviera pasando lo mismo que a la mamá de mi amiga. Y fue entonces que sentí un dolor ligero en el brazo izquierdo. Eso, junto con las molestias anteriores, hizo (para mi criterio) un cuadro alarmante. Algunos compañeros de trabajo se levantaron a ver si estaba bien porque empecé a quejarme en voz alta. Le marqué a mi mamá para decirle que se comunicara con nuestra doctora de confianza para ver si yo necesitaba ir a urgencias o algún escenario dramático por el estilo. En ese momento me imaginé que estábamos perdiendo tiempo vital si es que algo le estaba pasando a mi corazón y los malestares empeoraron un poco. Mi mamá me marcó de vuelta para decirme que la doctora le había dicho que era solo indigestión, que me relajara. No fue si no hasta que alguien que yo consideraba autoridad para calmarme (la doctora) que confirmó que todo estaba bien, que en realidad pude creérmelo y las sensaciones desagradables desaparecieron.

Esa fue la primera vez, de manera suave y superficial, que la ansiedad llegó a tentar terreno a mi mente… jamás imaginé que la segunda vez que llegaría a sentirla, sería un verdadero infierno.

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2014 job

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